La pa/maternidad no es fácil, eso ya lo sabemos, pero tampoco es un camino de espinas como muchas veces se pinta… Recuerdo que cuando nos convertimos en padres teníamos más miedos que ilusión: lo ves en la tele, en las redes sociales, en los libros, tus amigos te cuentan… y parece que se te avecina una avalancha de la que difícilmente saldrás vivo 🤣🤣🤣

Y sí, la llegada de un hijo marca un antes y un después en la vida de las personas y nos pone la vida “patas arriba”, pero también es un camino de aprendizaje, de trabajo profundo de la paciencia, el amor incondicional, la empatía, la compasión… y es un camino que te inspira y te motiva a ser cada día mejor.

Por eso he querido compartir contigo este hermoso poema escrito por el poeta, pintor y filósofo Khalil Gibran (Enero 6, 1883 – Abril 10, 1931) hace un siglo en su libro “El profeta” en el que responde a una madre que, con su recién nacido en brazos, le pregunta acerca de los niños y de la crianza de los hijos:

 

Tus hijos no son tus hijos.
Son los hijos e hijas del anhelo de la vida por sí misma.

 

Vienen a través de ti pero no de ti,
Y aunque están contigo, no te pertenecen.

Puedes darles tu amor pero no tus pensamientos,
Porque tienen sus propios pensamientos.

 

Puedes hospedar sus cuerpos pero no sus almas,
Porque sus almas habitan en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en tus sueños.

 

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

 

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.

 

El arquero ve el blanco en la senda del infinito
y él, con su poder, os tensará,
para que sus flechas puedan volar rápido y lejos.

Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero
sea para la felicidad
Pues aunque él ama
la flecha que vuela,
ama de igual modo el arco que es estable.